miércoles, 6 de junio de 2012

Soulmate-Felicidad


You´re always so rude by shilin




 -Sandra, he visto a tus amigos esperándote en la esquina de siempre. No os entretengáis demasiado, Héctor debe estar al llegar
Yo la miraba esperando una respuesta pero Casandra evitaba mirarme a los ojos, de hecho me daba la espalda, interesada en preparar lo necesario para la salida de aquel día.
-Estás con él-ya no era una pregunta-pero ¿es eso lo que quieres? ¿eres feliz?
Di en el clavo porque se quedó congelada. Pero solo duró unos segundos.
-Nos vamos ya, cariño-sus padres venían a despedirse
Me mantuve al margen, aprovechando para disimular la rabia que me quemaba, apretando los puños. Miraba por la ventana que daba al lavadero y esperé a oír las voces de los padres de Casandra subir por ahí. Cuando ocurrió, Casandra ya había preparado las bolsas e hizo amago de salir por la puerta. Con una zancada llegué a su altura y la sujeté por el codo, consiguiendo retenerla. Sinceramente no necesité esforzarme porque no opuso resistencia.
-Quedémonos aquí... no vayas-le pedí en voz baja, poniéndola frente a mí. Continuaba sin mirarme a los ojos, los mantenía en mi barbilla. Y aún así supe leer su respuesta.

Si no llega a ser por eso probablemente no hubiera hecho nada de lo que hice en las siguientes horas. Empezando por el beso que le di en ese instante, con mis manos posadas en su cintura. Me gustaba sentir el calor de su cuerpo aunque fuera a través de la ropa. También, para mantener el equilibrio, ya que fuera cual fuese la situación, mi cuerpo reaccionaba igual: se me erizaba la piel, me flojeaban las piernas y notaba el calor suave que nacía en mi pecho e iba deslizándose a mi vientre. Y de ahí, a encender mi deseo.
Cada beso y cada caricia con la que tenía contacto directo con su piel, me convencía de que ninguna mujer me haría sentir como lo hacía ella.

Habría quedado todo en aquel beso si no fuera por el gemido que afloró de sus labios al separarme a respirar, sus manos se acercaban a mis mejillas temblorosas y jadeaba. Tenía los ojos entrecerrados y empezaban a encenderse sus mejillas. Mi corazón se aceleró y toda mi cordura se perdió. La aúpe cogiéndola por trasero y, apartando todo, la senté en el mostrador de la cocina y volví a besarla, abarcando su boca por completo. Acariciaba sus muslos, que estaban a cada lado de mi cintura y sus manos, posadas en mi cuello, descendían de vez en cuando a mis hombros o mi espalda.

No era la primera vez que vivíamos algo así, pero sí sería la primera en la que saciáramos nuestro profundo deseo de estar unidas. De ser solo una. Era la fuerza del vínculo que llevaba años formándose.

Había empezado a desabotonar su ajustada camisa cuando sonó su móvil. Posó una mano sobre mi cabeza. Me pedía que parase un momento y poder recuperar el ritmo normal de respiración. Sabía que le iba a ser imposible, así que hizo todo lo posible por aparentar normalidad al responder. Oí la voz de su amiga Gema apremiándola por su retraso. Casandra cerró los ojos, escuchándola, respirando profundamente e intentando pensar. Duró un minuto... lo que tardé en recorrer con mis dedos su vientre, desabotonar su vaquero, bajar la cremallera y simplemente tocar el encaje de su ropa interior. Noté como una sacudida recorría todo su cuerpo. Apretó los dientes.

-Perdonadme pero me ha surgido algo y no podré salir hoy con vosotros


Definitivamente era una estampa hermosa que grabé concienzuda en mi mente. Casandra estaba echada sobre la cama, con la camisa desabrochada, sus senos libres moviéndose al compás de su respiración, sin los pantalones y sus braguitas aún puestas. Yo me había quitado la camiseta, lo único que pude hacer antes de perder la cordura del todo y lanzarme a lamer sus pezones en cuanto la llevé allí. Ahora me deleitaba con ella pensando unos segundos en cual sería mi siguiente movimiento. Posé mis manos en sus caderas y empecé a bajar las braguitas, pensando que me dejaría llevar. Casandra gimió con mi contacto y se tensó cuando finalicé el movimiento, esperando expectante. Al ver su sexo noté una punzada en el mío. Así que me despojé de mi ropa ante la atenta mirada de ella y me coloqué sobre ella, dejando mi rostro a la altura del suyo, nuestros pechos rozándose. Empecé a besar su nariz y sus ojos mientras con ayuda de mis manos buscaba lo que quería. Casandra gimió largamente al sentirlo y me besó, abrazándome. Quería sentir todo mi cuerpo contra el suyo, mientras nos movíamos al mismo compás.

Hicimos el amor con avidez. No perdimos el tiempo en pasos preliminares, ni siquiera en estimularnos. Bastó con nuestros movimientos y el roce de nuestros cuerpos para llegar al orgasmo a la vez.

Mi rabia y mis celos desaparecieron al vaciarme, junto a toda mi energía.

No sé cuanto dormimos, aún brillaba el sol tras las cortinas y Casandra aún dormía entre mis brazos. Respiré profundamente y me llegó su aroma, por su pelo, provocándome otra vez y haciendo que la estrechara contra mi cuerpo. Se despertó y se giró para mirarme a los ojos. Me besó con dulzura y luego me abrazó con fuerza, apoyando su cabeza en mi pecho.

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A veces no soy capaz de escribir nada

Y a veces, deseo escribirlo todo

¿Fantasía o realidad?

Ahora me veo capaz de escribir las dos



Al final no había tantas malas entradas que borrar. Pero me ha hecho recordar

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