martes, 7 de septiembre de 2010

Una mentira

Free by viria13

Durante muchos meses lo recordaría como una escena lejana, como algo que no viví a pesar de que la decisión la tomé yo en cuánto me lo contó todo. Comenzó a llover.

-Lo siento muchísimo Leo.

-No te disculpes... estás en todo tu derecho

La sensación de que algo se vaciaba por dentro, como si un agujero negro me estuviera absorbiendo desde mi estómago, iba en aumento. Sentía como me helaba,por el agua fría de la lluvia cuyas gotas se me clavaban como agujas. Sentía cada latido de mi corazón, martilleándome en la cabeza. Y a pesar de toda la congoja que estaba formándose, las palabras salieron como un torrente de mi boca:

-Creo que es hora de terminar este juego ¿no? Ha durado demasiado y es un buen momento. Cada uno podrá tomar ahora el camino que quiera... con quién desea- Nina me miró con desconcierto.

-Pero Leo yo...

-¿Lo quieres, no?-Nina me miró sin saber qué decir o qué hacer-preferiría que no me lo negaras porque sé que es ÉL.

Nina bajó la mirada a los charcos que se estaban formando a nuestros pies de forma rápida porque la lluvia iba ganando fuerza.

-Sí, es él-no pude evitar que floreciera de mis labios una sonrisa muy amarga, me dieron hasta ganas de reír. Pero no lo hice.

-Entonces tengo razón... esto no tiene sentido-yo también dirigí mi vista a los pies-a ti te importa todavía demasiado y nada te ata a mí. No quiero ser yo quién te impida ser feliz y que tengas una oportunidad con ese chico.

Era incapaz de mirarla, no podía. Así no sabía cómo estaba reaccionando ante la contundencia de mis palabras, la nueva situación que se creaba ante nosotros, si la entristecía romper con aquello que teníamos, si la alegraba sentirse libre de irse con él. No quería saberlo y no sabría decir por qué. Tal vez por el dolor que me causaría saberlo. Tal vez porque no quería retractarme de mis palabras.

-Si tan seguro estás... -su voz sonaba firme-creo que no hay nada más que decir.

Y no dijo nada más. Nuestras miradas se sostuvieron una vez más y antes de darse la vuelta y perderse entre la cortina de agua me dijo con su sonrisa radiante.

-Pero quiero que sepas, que no me arrepiento de nada y que ha sido maravilloso estar contigo.

El agua le chorreaba por la cara y no supe si lloraba también o no. Se fue con paso tranquilo, lento, sin prisa. Pensaba que tal vez el tiempo se había ralentizado porque incluso la lluvia parecía amainar y yo estaba totalmente paralizado, sin saber qué hacer en esos momentos porque mi mente quedó vacía de todo pensamiento. Apenas era consciente de que estaba empapado pero mi cuerpo no reaccionaba en busca de refugio. Cuando por fin lo hizo, tomó una dirección diferente a Nina y comencé a vagar sin rumbo fijo. O al menos sin un lugar prefijado en mi mente. Y bajo el torrente de agua en el que quería que se perdieran los pensamientos que poco a poco empezaron a invadir mi cabeza. Preguntas que no quería responder, sentimientos a los que no quería dar forma, borrar las sensaciones que habían nacido en el momento en que pronuncié aquellas palabras de las que me arrepentiría más tarde.

Quise no sentir, quise volverme insensible. No quería darme cuenta que todo había sido una mentira de principio a fin. Y que me arrepentiría de muchas cosas: de lo sentimientos no confesados, de las promesas veladas por miedo, de las caricias no brindadas.

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