lunes, 26 de julio de 2010

De milagros y colores

Este año es el año de los milagros. El de cumplir aquella frase que lleva Adidas por emblema. Impossible is nothing. Todos los soñadores nos podemos dar por satisfechos porque podemos seguir siendo unos soñadores. Seguir pensando en que podemos conseguirlo todo. Con un poco de suerte y esfuerzo.

M amigo, del que hablaba no hace muchas entradas, finalmente tomó la opción más disparatada: sin casi nada estudiado, a la otra punta de Andalucía y con muchas posibilidades de venirse con las manos vacías. Decidió por el cambio y el cambio ha venido a él. Ahora es funcionario, con plaza, lo que venía buscando desde hace un tiempo. No ha tenido que esperar más a conseguirlo.

El equipo de nuestra ciudad, el Málaga, un equipo pequeño y casi condenado a la Segunda Divisón por un entrenador inútil, un presidente ciego y un periodismo que, como siempre, va al sol que más calienta, se salva cuando nadie apostaba por ellos. He de confesar que ni siquiera yo. No todos los días se consigue la carambola de conseguir los puntos para salvarte ante un Real Madrid que se jugaba la liga. La situación era muy complicada y el equipo tenía todas las papeletas de no sólo descender si no también, desaparecer. Y a día de hoy, todo es cambio, con viento a favor y buen puerto.

Y hace unas semanas, nuestro equipo, nuestra Roja, gana el Mundial. No era difícil pero sí había cierto temor. Mucho. No se jugaba como siempre se había jugado. Se perdió el primer partido y costó algunos de los demás. Pero se logró algo que no se había hecho nunca. Ganar un Mundial después de 80 años. Con esfuerzo y empeño. Con saber levantarse después de caer (y aguantar a la Naranja mecánica en modo karate kid xD)

Dicen la mayoría de los contrarios al fútbol, que no le ven sentido a este deporte donde veintidós tíos persiguen una pelota en calzones. Que qué puede tener que levante tantas pasiones y que se mueva esas ingentes cantidades de dinero por hacer lo que hacen. Con este Mundial me he dado cuenta de que tal vez no sea para tanto y que es un deporte más. Pero gracias a que es el llamado deporte rey que ha logrado por ese triunfo mundial, algo que también parecía difícil de conseguir: que aficionados de diferentes equipos lucieran las camisetas de su equipo (Madrid, Barcelona...) y estuvieran juntos sin problemas. Sin rivalidades. Todo porque a pesar de que tal o cual jugador es del equipo rival, da igual. Juega en la Roja y lo vale.

Desgraciadamente, esto es sólo cosas de los pequeños. Si acaso de muchos de los mayores. Pero hay otros tantos adultos que deberían de aprender de los más pequeños que juegan juntos, sean del Barsa, del Madrid o del Atleti. Una de las buenas noticias que llegué a ver esos días en Antena 3. ¿El resto? Intentos de politizar la hazaña de nuestros futbolistas. En los lugares de España donde se estila el radicalismo y como no, en los periódicos donde se da propaganda de ello. Además de opinar de lo que no saben, claro está. Todo por confundir el amor por los colores de tu equipo de fútbol con un sentimiento nacionalista o de españolidad que creo que a muchos nos la trae al fresco. Y me parece totalmente ridículo y muy vergonzoso por parte de esas personas que hundan un evento tan maravilloso, que nos haya unido más a las personas en la alegría, que nos haya hecho olvidar la crisis y nuestro inepto gobierno, tan sólo por seguir con unas discusiones inútiles, absurdas y rancias.

Claro que no hace faltar tener una excusa política para decir estupideces y faltar el respeto. A pesar de que el Málaga, con todo lo pasado y más, vaya ahora muy pero que muy bien y por ese simple hecho, encuentre un artículo de opinión donde no se oculta el enfado del personaje con la decisión del entrenador de no atender a los medios (y muy bien que hace, visto lo visto) y otro artículo del mismo tono rancio que los vertidos a raíz del Mundial. Como si tener extranjeros en el Málaga fuera algo negativo. Además con comentario sarcástico al final:

Todo ello da una idea de lo cosmopolita que es Málaga.

Siempre han pedido muchos aficionados que el Málaga fuera de los malagueños. Con los periodistas de medio pelo que hay en los periódicos de la ciudad me deja cada vez más claro que hasta un extranjero hace más por el equipo y la ciudad que un empresario de aquí. Los cuales ninguno han dicho todavía esta boca es mía.

En fin. Si con cosas tan nimias como el día a día de un equipo de ciudad y a los periodistas se les va los dedos ¿cómo no se le van a ir los dedos con temas más importantes o de más trascendencia?

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