sábado, 18 de febrero de 2017

Guía productiva para procrastinadores y escritores sin tiempo

Ilustración de Pascal Campion

Llevaba algunos artículos -aquí y en mi otro blog- comentando que estaba cambiando mis hábitos y creando una rutina de trabajo más eficiente -o más normal- con la que pretendía llevar a cabo más tareas de las que solía llevar a cabo. Así, pues tendría al fin más tiempo para escribir para el blog. Y en esas estoy, sí, sobre todo después de entregar el relato de #LaOtraFantasíaMedieval.

He visto oportuno crear una pequeña guía en base a mi experiencia porque creo que puede serle útil a muchas personas. Seguramente no cuente nada que no sepáis ya y Gabriella Campbell habla de estos temas más y mejor que yo -al final os daré algunos enlaces a los que podéis echar un vistazo- pero intentaré enfocarlo desde un punto de vista muy particular. Le puede valer a cualquier pero está dirigido a personas que por diversas razones no tienen una rutina de trabajo, es irregular o poco efectiva. Por ejemplo:

-Son unos procrastinadores natos y/o se distraen con suma facilidad
-A causa del trabajo o una determinada situación familiar* no pueden tener esa rutina de trabajo
-Son el caos personificado

Como os podéis imaginar, si pongo estas situaciones es porque yo cumplo o cumplía estos requisitos: tiendo a la procrastinación, me distraigo con mucha facilidad, sigo viviendo con mis padres -con lo que eso supone- y tiendo a ser bastante caótica en muchas facetas de mi vida, no sólo a la hora de escribir.

¿Y se puede lidiar con todo esto? Sí, se puede. Requiere de voluntad, paciencia y perseverancia, pero el resultado por el momento para mí, es bueno.

Dicho esto, pues empecemos enumerando los pasos a seguir. Aviso de que me ha quedado largo, así que tomad asiento y tomaros vuestro tiempo.




Month of procrastination por Yura Tsuki (seguro que la he puesto otras veces
pero creo que nada la define mejor)





*Con esto me refiero a que por distintos motivos -enfermedad, edad avanzada...-te ves en la obligación de cumplir algunas tareas domésticas o ayudar a tus padres o hermanos con otras tareas o actividades. Tareas que no siempre se llevan en un horario determinado o regular y por ello, no permite fijar una rutina de trabajo


Creando la rutina de trabajo


Es la parte más difícil de todas, especialmente si nunca has llegado a tener una o nunca la has tenido de forma regular. Lo más seguro es que te cueste mucho establecerla pero es de lo más normal, será algo que logres poco a poco

Hay algo primordial que hay que tener presente antes de ponerte en marcha: preguntarte si necesitas una rutina de trabajo, un horario fijo. Es importante porque si se trata de algo que haces por afición y no tienes intención de dedicarte profesionalmente a ello, no necesitas hacer esto, si acaso, que te ayude a organizarte mejor.

Dicho esto, el primer paso a llevar a cabo es

1-Elige tu franja horaria.


Si sabes con antelación cual es tu rutina del día -tienes una agenda programada- te será muy fácil elegir el momento del día que puedes dedicar a esa actividad. Lo recomendable es que sea lo más temprano posible y en un momento en que sepas que no te van a interrumpir al menos -de momento- durante una hora.

El lugar donde lo hagas también influye, debe ser cómodo y sobre todo tranquilo. El salón no es un buen sitio, pero es que a mí no me queda más remedio. Si en vuestro caso tampoco es posible, siempre os queda la opción de iros a la biblioteca más cercana o a una cafetería, si sois de los que os podéis concentrar con el barullo de gente. A lo mejor no os atrae la idea pero el hecho de ir y venir de un lugar puede ayudaros a mentalizaros y crear el hábito más rápidamente que si os quedáis en casa. Además tiene la ventaja de que tendréis menos elementos de distracción con los que perder el tiempo.

Una vez hayáis elegido hora y lugar, toca trabajar... o no.

Esto depende de si ya hacéis alguna actividad aunque sea por un periodo corto de tiempo o lo habéis hecho con anterioridad, porque al menos tenéis una mínima costumbre. Si es así, entonces no os costará pasar a los siguientes pasos. Si no es así, mi recomendación es que entonces invirtáis ese tiempo en otra actividad más lúdica o al menos, diferente a la que pensáis hacer en un principio. La idea al fin y al cabo es implantar esa rutina de que a una determinada hora, vas a ponerte a trabajar, vas a tener tiempo para ti y no necesariamente tiene que ser haciendo esa actividad.

Procurad, eso sí, que no sea algo que os robe tiempo en exceso o que sea algo que os distraiga con facilidad. Si como a mí, os gusta los videojuegos, procurad elegir uno de partidas cortas, que os permita guardar el juego de inmediato y cortar cuando sea necesario. Hable de algunos en este artículo pero tengo pendiente hacer una lista más decente ;)

Seguir por este camino puede tener una ventaja, y es que esa misma actividad os sirva de resorte, como explica Gabriella aquí ("trigger habits"), para que os pongáis después con el trabajo en cuestión. Un ritual. A mí por ejemplo me cuesta muchísimo arrancar y ponerme a trabajar, así que he tenido que buscarme algunos de esos trigger habits. Activar Forest -del que os hablaré luego- y ponerme a leer artículos en Feedly. Esto último tiene un problema que poco a poco voy paliando y es que me hace tender a la multitarea, una mala costumbre que tengo muy interiorizada desde que hacía la carrera. Y no, no es tan buena como pueda parecer

Una vez cumplido este paso, el siguiente será éste:

2-Estableciendo la rutina: de menos a más.


Todos estos pasos podéis llevarlos a cabo como queráis: tal cual lo explico, tomando un consejo o dos, aplicarlo a otras facetas de vuestra vida. Sin embargo, considero que este paso se cumpla casi que a rajatabla ya que es esencial en la creación de hábitos o en cualquier actividad. En cualquier artículo sobre productividad o sobre rutinas diarias lo vais a ver... lo debéis de ver.

Si os dais cuenta, en el punto anterior os hablaba de una hora ¿verdad? Bien, pues no era una elección casual: el tiempo tope que os recomiendo para empezar es una hora. El por qué elijo una hora como límite, es que lo considero un tiempo razonable como primer objetivo a alcanzar y que una vez habituados a trabajar durante una hora, puede resultar más fácil llegar a otro objetivo (dedicarle a esa actividad dos horas seguidas, por ejemplo).

Me baso en mi propia experiencia, sí. Os digo además que no os confiéis en caso de tener costumbre ya de hacer algo de tarea productiva antes de establecer una nueva rutina, porque cada actividad es diferente y os puede dar una sensación engañosa. Yo ya tenía la costumbre de ponerme a mirar el curso de dibujo, o a mirar vídeo-tutoriales de Youtube o escribir para los blogs, y cuando empecé a ir a la biblioteca, comencé directamente con hora u hora y media. Y sí, fue un error: al principio me costó muchísimo escribir durante más de una hora seguida, a veces incluso menos. Tampoco era buena idea irme todos los días, así que empecé yendo sólo unos días a la semana y escribía durante una hora o hasta que veía que estaba cansada o la concentración no me daba para más. Solo al cabo de un mes mal contado pude ir todos los días y escribir cerca de las dos horas.

Yo tardé un mes en establecer la rutina y habituarme a ella. Es posible que vosotros tardéis menos. O lleguéis a tardar hasta dos meses. No os preocupéis por cuánto tardéis, la clave es conseguirlo y encontrar el mejor método para vosotros. Tened en cuenta que no será algo que hagáis dos o tres meses, si no que la idea es que sea algo duradero.

3-Creando el hábito de escritura


Hablo de escritura, pero creo que se puede adaptar a cualquier otra actividad. Eso sí, dentro de aquello a lo que os vais a dedicar, id hacia lo sencillo. En el caso de la escritura, no sería buena idea poneros a corregir textos que ya tenéis escritos, o dedicaros a la documentación.

No, lo importante es empezar por lo esencial y al igual que con el paso anterior, hay que ir de menos a más. Nada de calzaros de 500 a 1000 palabras el primer día porque entonces al tercero dejáis de escribir,

¿Entonces cuántas? Es una buena pregunta, igual que la de qué escribir. Bien, respondiendo a ésta primera, diré que dependiendo del tiempo con el que empecéis. Si es muy poco (de 5 a 15 minutos), no veo necesidad de llegar a un límite de palabras. Simplemente escribid. Cuando le dediquéis más tiempo (de veinte minutos en adelante) creo que sí podéis marcaros un objetivo. Pequeño, por supuesto. 50 palabras, 100. Puede que incluso 200 si os veis sueltos y sabéis que además de llegar, no os cansaréis. Pero no más de ahí. Después, igual que con el tiempo, podéis subir ese objetivo de 50 en 50 o de 100 en 100 dependiendo de vuestra capacidad. Pero creedme que si durante el primer mes o quedáis en las 100 o 200 palabras no es moco de pavo. Al cabo de un mes, tendréis un total de 3000 o 6000 palabras. Suficientes para un relato.

Pero no me quiero adelantar, ahora mismo lo importante es escribir. Ni siquiera es importante que lo que escribáis esté bien, así que tampoco os preocupéis de ello.

Respecto a qué escribir, hay varios ejercicios que podéis llevar a cabo y se adapta a ese mínimo de horas.

Uno de ellos es escribir microcuentos, que es el que sin querer utilicé yo para crear el hábito de escribir a diario. En principio había probado con otro ejercicio del que a lo mejor os hablo en otra ocasión porque aunque en principio me funcionó, era un poco denso para lo que quieres al empezar. Ese mismo verano mis padres me instaron a que escribiera microcuentos: uno de los periódicos locales publica durante ese periodo, cada domingo, una selección de los escritos que la gente les envía. Y ellos querían que enviase uno. Hasta esos días, no me veía escribiendo microcuentos y dudo que el que enviase fuese bueno. Pero estuve leyendo algunos artículos -que os dejo al final también- y aquél fue el primero de unos cuantos que estuve escribiendo ese verano, porque al final le acabé cogiendo el gusto y comprendí que con práctica, podría escribir mejores microcuentos. Así aprendería a sintetizar, que es uno de mis principales defectos a pulir y por el que creía que no sería buena como cuentista.

Al final le perdí el miedo y escribía uno a diario. Y sin darme cuenta, pues habría creado el hábito de escritura.

Los microcuentos o los microrrelatos, son ideales porque tienen precisamente la densidad de palabras que necesitáis para crear la vuestra. Tampoco requiere de mucho pero sé que podéis quedaros en blanco frente al papel e igualmente no sepáis sobre qué escribir esos cuentos. En ese caso, tenéis el resto de opciones que os pueden ayudar a llenar esa hoja.

Una de ellas es la escritura libre. Se trata de escribir lo primero que se te pase por la cabeza, independientemente de si tiene sentido o no. Es un ejercicio que tiene muchas finalidades, como superar el bloqueo del papel en blanco o crear un banco de ideas, algo que os explican en Literautas y que si no tenéis, es buena idea ir desarrollando también, ya que es una forma de evitar también el bloqueo.

Otra de las opciones que os puedo recomendar, es Sttorypics, de la plataforma Sttorybox: es una base de imágenes con el objetivo de que selecciones la que más te guste o la que más te inspire y escribas un microcuento de 333 palabras sobre esa imagen. Tengo un perfil allí, aunque hace tiempo que no subo nada, posiblemente recupere pronto la actividad.

Y por último, aunque a lo mejor no es recomendable hacerlo de primera hora, tenéis el #reto52ELDE de El Libro del Escritor. Os proponen 52 temas o retos sobre los que escribir a lo largo de todo el año. La idea es para manteneros activos durante todo el año, haciendo un reto por semana pero podéis apuntaros y hacerlo como queráis.

Hay muchas más opciones pero encuentro éstas como las más apropiadas para iniciar el hábito de escritura y que podéis probar en cuánto hayáis conseguido crearlo.

Una última recomendación que os hago, si trabáis en digital, es que uséis aplicaciones o programas con las que podáis controlar el número de palabras. Insisto en lo importante que es mantener un ritmo regular de palabras para no cansarte antes de tiempo. En este artículo os recomiendo algunas: Quip, iPages o Werdsmith si usáis iOS.

Line work por Pascal Campion

Organización

Siguiendo los pasos anteriores, se puede conseguir una rutina fija de trabajo. O mejor dicho, empezar a tenerla pues aún queda algunos aspectos más a tener en cuenta para no sólo mantenerla, si no poder invertir algunas horas más, que puede ser lo más complicado.

4-Administrando el tiempo


Sacar media hora o una hora de tu rutina diaria no creo que sea demasiado difícil pero sé que otra cosa será cuando se trate de sacar algunas más a las que dedicarle a tu actividad profesional, más si por motivos de fuerza mayor, no puedes establecer un horario fijo o te resulta complicado.

¿Cómo se consigue más tiempo? Bien, en este caso os puedo recomendar el artículo de Ana González Duque, que la semana pasada publico un artículo donde os da unos cuántos consejos sobre cómo sacar tiempo cuando parece que casi no lo tienes para respirar y con los que estoy de acuerdo. Yo añadiría además las siguientes sugerencias y una advertencia:

Trabajar de noche no es trabajar:

Os lo dice la mayor noctámbula del reino. Sé bien lo tentador que puede resultar hacerlo: hay más silencio, la gente se suele echar a dormir relativamente pronto y con esa paz y tranquilidad, puedes hacer lo que necesites.

Ahora bien, sed sinceros ¿sois realmente tan productivos cuando trabajáis en horas intempestivas, a si trabajaseis por la mañana o a primera hora de la tarde? Es muy fácil responder esta pregunta, sin necesidad de cambiar vuestros hábitos: no lo sois.

Basta con que al día siguiente leáis lo que hayáis escrito la noche antes. A veces incluso sobre la marcha, os dais cuenta de que tu cerebro no está rindiendo todo lo que debía y escribís, sin daros cuenta -eso es lo más peligroso-, cosas en las que no estabas pensando o cosas mal escritas.

Sí, he dicho antes que cuando estáis creando una rutina y un hábito de escritura, al principio, no es importante qué estáis escribiendo. Pero más adelante, cuando empecéis realmente a escribir algo más, sí que es importante tener al menos un mínimo de cuidado. Después puedes corregir, pero a lo mejor es tiempo que ganas para otros menesteres si evitas trabajar a esas horas.

¿Cómo se consigue eso? Pues como todo, poco a poco. Examinad cual es la rutina que seguís por las noches -porque yo por ejemplo la tenía- y plantearos como cambiarla para conseguir acostaros antes y evitar ponerte a trabajar a esas horas. Cena antes, ponerte a ver capítulos de series, a leer o incluso a jugar... Sé bien que no es buena idea echarte a dormir recién cenada, pero podéis hacer cualquier otra actividad que no tenga que ver con vuestra rutina de trabajo, actividades que por otra lado, aparte de relajaros, os puede servir de inspiración.

Las horas que robéis a esa rutina nocturna os puede servir para poderos levantaros cada vez más temprano, que es la clave para poder sacar tiempo para vuestra actividad. Levantaros antes que todo el mundo en casa, o antes de que os vayáis a trabajar. Gabriella tiene un artículo muy bueno con consejos para poder levantaros temprano.

Las libretas o aplicaciones son vuestras mejores amigas. 

Si no podéis levantaros más temprano o si las horas matutinas no son suficientes y después, no podéis sacar más tiempo, entonces tenéis que aprovechar al máximo el tiempo libre que tengáis. Para estos casos, más si pasáis tiempo fuera, os conviene tener a mano una libreta pequeñita o una o dos aplicaciones instaladas en el móvil. El objetivo es tomar nota de ideas nuevas, resumir algo que vayáis a escribir o incluso, si contáis con algo de más tiempo, pues iniciar un borrador. Yo por ejemplo voy con mi padre al gimnasio dos días a la semana y suelo llevarme una libretita pequeña y un boli pues en algunas máquinas puedo escribir durante el tiempo en el que estoy haciendo ejercicio. Total, hay quien se lleva el ereader o la tablet para leer o ver series ¿por qué no iba a llevarme yo mi libretita?

Mi libreta de bolso


Si no os veis con una libreta, pues hay muchas aplicaciones móviles que os puede hacer el apaño: Evernote, OneNote, Google Keep... en el artículo que os enlazaba antes, os hablo también de ellas.

Tened en cuenta que aunque tengamos una vida en la que las prisas nos rigen, hay momentos en los que inevitablemente el ritmo entrará en pausa, en los que tendremos que esperar: al autobús, el tren de cercanías, el metro, el taxi... cuando viajamos luego en alguno de ellos; en el médico, en la cola del supermercado, en la sala de espera del dentista; esperando en una cafetería a otra persona (u otras) con las que hemos quedado, a nuestros hijos o sobrinos cuando salen del colegio, en un intercambio de clase, la hora del café o la comida en el trabajo...

Son momentos muy aprovechables pero insisto en que debería ser una situación temporal y que a la larga, debéis buscar la manera de encontrar y tener para vosotros un mínimo de horas en las que dedicarle tiempo a vuestra labor profesional. No tiene por qué ser un horario prefijado, pero sí buscar y distribuir ese mínimo de horas a lo largo del día.

Evitar las distracciones plantando árboles

Otra manera de administrar bien tu tiempo, es evitando distraerte en las horas que dediques a trabajar, lo cual para una persona que se distrae con facilidad o tienden a procrastinar, puede llegar a ser una odisea. Pero parece frecuente, más en estos tiempos de redes sociales, porque hay muchas aplicaciones enfocadas a ayudarte a evitar estas distracciones o para que te centres en trabajar. Incluso hay aplicaciones de escritura muy simples que por no tener, no tienen ni opciones de enriquecimiento de texto.

Pero yo os quiero hablar de Forest y su eficacia para esta labor.

David Olier ya os explica en su blog qué es y cómo funciona Forest: una aplicación que bloquea páginas y aplicaciones durante el tiempo que establezcas, mientras tanto, un arbolito va creciendo en tu bosque personal.

Así de primeras os puede resultar un tanto absurdo pero funciona en base a algo que resulta tremendamente eficiente: la persuasión.

Y es que si decides entrar a una de las páginas que tú has decidido bloquear para evitar distraerte, el arbol en cuestión que estás cultivando, se marchitará de inmediato. Y al menos a mí, si entro por inercia en una de esas páginas y me salta el mensaje de bloqueo, ya con eso temo por el árbol y salgo de inmediato

Forest, aplicación Forest, aplicación

Pero aparte de esto, hay otro aspecto que me gusta de la aplicación y es la de medir el tiempo que le dedicas a tu actividad. Sí, hay otras tantas aplicaciones con las que medir ese tiempo pero en el caso de Forest tiene el componente motivador de que tras ese tiempo de trabajo, has conseguido ese pequeño premio de tener un árbol.

Y sí, medir el tiempo es importante cuando estás empezando a instaurar tu hábito de trabajo pero sobre todo, es importante para saber cuándo debes de parar y dedicarte a descansar. Los tiempos de descanso también son esenciales.

5-La importancia de saber qué hacer y cuándo


Organizar tu trabajo también es una forma de aprovechar el tiempo, pues como decía más arriba, si no tienes una mínima idea de lo que vas a hacer, la mitad de las horas se van pensando en ello y decidiendo qué es mejor hacer ese día o qué no.

Si eres una persona ordenada y organizada en otros ámbitos de tu vida, probablemente esto te resulte fácil de hacer. Si no, pues te costará un poco más de trabajo tanto organizarte, como mantener ese orden. Pero es posible dejar de ser el caos personificado.

El primer paso es saber qué tienes que hacer. Puede ser una obviedad pero muchas veces no lo sabemos tan bien como parece. Si os preguntáis qué es lo que queréis hacer, la respuesta rápida será escribir libros pero si profundizas en ello, os daréis cuenta que detrás hay mucho más trabajo que el simple hecho de escribir. Y una vez más, como en todo, antes de conseguir vuestra meta final, debéis de cumplir poco a poco objetivos más pequeños que os ayuden a llegar a ese deseado final. No podéis escribir una saga de novelas sin haber sido capaz antes de escribir un montón de relatos

Una vez sepas que tenéis que hacer, es momento de organizaros y saber cuándo hacer cada cosa. Y ¿cuál es la mejor forma de hacerlo?

Como con todo, hay muchas maneras de organizaros y lo ideal es que probéis cada una de ellas y adoptéis, la que mejor se adapte a vosotros. En mi caso, el que mejor ha funcionado finalmente es el Bullet Journal. También estoy probando con Habitica.

En Isla Tintero os explican qué es un Bullet Journal de forma extensa pero en resumidas cuentas se podría definir como una combinación de agenda y diario de trabajo. Al ser algo muy manual puede ser que no os atraiga pero precisamente por eso es que a mí me ha funcionado mejor que aplicaciones o plataformas web.

Mi lbreta del Bullet Journal

Al tratarse de algo que siempre procuro llevar encima, es difícil no consultarlo con frecuencia para saber qué es lo que tengo que hacer, por no hablar de que permite libertad total para organizarte como prefieras, que creo que es la mayor ventaja de este método. Muchas veces el problema no es que no sepas organizarte, si no que no has encontrado la mejor manera de hacerlo.

Por ejemplo, hay personas que con el Bullet Journal organizan su actividad minuciosamente, marcándose los objetivos anuales, las actividades mensuales y lo que van a hacer a lo largo de las semanas.En mi caso, siempre opto por ir mes a mes decidiendo qué voy a hacer y me enfoco más en qué hacer cada día; a veces me planteo alguna actividad durante la semana.

Debo confesar que a menudo no cumplo con todos los objetivos que me marco, aún cuando suelo ser flexible y me marco objetivos prioritarios y otros más aleatorios, para tener donde elegir. Pero lo hago así porque lo que más ayuda a ser productiva es el simple hecho de saber qué hacer en cada ocasión.

En el caso de Habitica, su eficacia funciona de la misma manera que Forest (la persuasión) yendo un paso más allá: es una especie de juego de rol en el que tu personaje crece y se desarrolla en función a las tareas diarias, hábitos y tareas pendientes que vayas cumpliendo. Cuántas más cumplas, mejor. En este caso además, el peso recae en las tareas diarias: si no las cumples, pierdes vida y maná. En mi caso aún me estoy acostumbrando porque más de una vez he marcado una tarea como realizada en mi Bullet Journal pero se me olvida hacerlo en Habitica y claro, luego pasa lo que pasa (hasta que he descubierto que la aplicación de móvil tiene la opción de activar un recordatorio ^^U).

Unos últimos tips

Como se suele decir, el dicho al hecho, hay un trecho. Hay más posibilidades de que abandonéis a la mitad o casi al principio, antes que conseguir crear vuestros hábitos, porque para esto, como he dicho al principio, hace falta perseverancia y paciencia. Muchísima. Porque estamos acostumbrados -al menos muchos- a querer las cosas en un periodo corto de tiempo y de forma rápida. Y la mayoría no se consiguen así.

También debéis de tener flexibilidad. Estos son unos consejos que os pueden servir o no, puesto que como suelo decir en este tipo de artículos, a cada uno le valdrá lo que sea más adecuado a cómo hace las cosas.

Así que os dejo algunos artículo más para complementar todo lo que he escrito:

La técnica de los tres cubos: una manera de escribir que Gabriella explicó en su blog hace poco.

Tres preguntas para acabar con las tareas estúpidas: si no tienes claro si lo que haces te va a aportar algo o no, puedes probar con estas preguntas

9 maneras de conseguir algo cuando no tienes fuerza de voluntad: algunos consejos más que pueden servir de complemento para esta tarea

¿Es necesario escribir todos los días? si tienes dudas con que si es necesario o no escribir a diario, este artículo reciente de Gabriella, te puede ayudar

-Gestión del tiempo: combatir inactividad depresiva: como bien indica su título, consejos para gestionar tu tiempo cuando sufres de depresión. Jennife Moraz te lo explica muy bien desde su propia experiencia

Para saber cómo escribir cuentos o microcuentos, os recomiendo estos dos artículos de Literautas, y este otro de El Libro del Escritor.




4 comentarios:

  1. Muy interesante la entrada. Llevo tiempo queriendo ponerme una rutina de escritura (entre otras muchas... ¿Procrastinación? ¿Caos? Sí, aquí) y creo que tus recomendaciones me van a venir bastante bien. ¡Muchas gracias1

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    1. No hay de qué, espero que te funcionen bien ;). Gracias a ti por comentar!

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  2. Muchas gracias por mencionar nuestros 52 retos :D Es un honor vernos en esa guía para procastinadores. ¡Esperamos poder ayudar a combatir la pereza escritora!

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    1. A vosotros por la iniciativa que es genial ;). Yo estoy segura de que sí que ayudará a muchas personas ^^

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