miércoles, 5 de diciembre de 2012

El valor del relato corto

Ilustración de Enkel Dika
Tras todos estos meses dedicada a terminar de reescribir el relato de Princesa (que con el espacio que ocupa, no diré que corto xD) se me hace necesaria una reflexión sobre los relatos... cortos o no.

Una de las cosas que más he publicado en el blog últimamente, son relatos cortos. Historias breves sobre las vidas de unos personajes, sobre un lugar o sobre un hecho. Se ha acabado convirtiendo en mi formato favorito aunque no siempre ha sido así. De hecho, al principio no me gustaba demasiado.

Salvo contados textos (recopilados la mayoría en Fragmentos) y Nada es imposible -que nació como historia por capítulos y tiene extensión de relato corto- hasta que empecé la carrera. sólo escribía historias más largas: fanfics, mi primera novela y los esbozos de otras tantas. Entre primero y segundo de carrera empecé a fijarme en los concursos de relatos cortos y a escribirlos.

Un mal inicio. De novata, o al menos yo lo considero así pero de alguna forma hay que empezar. Lees las bases, el 99% exigen siempre lo mismo-Times a 12, doble espacio, tema libre, entre 5 y 20 páginas-, piensas una idea, trabajas un poco en ellas y comienzas a escribir. Entonces obtienes siempre el mismo resultado: te pasas del límite o no acabas la historia. No sabes acabar, te atascas, te frustras. 


Es un proceso que he repetido numerosas veces hasta que desistes, aún cuando le coges el truco. Por la naturaleza de la mayoría de estos concursos. Por la tuya propia como escritora. Jamás rechacéis  lo que sois. La escala es siempre la misma: tu historia, tú y quiénes te leen. Después pueden ir tus aspiraciones, ambiciones, deseos.

Yo he tenido que aceptar que soy escritora de novelas. De historias largas. Luego, de que las historias tienen vida propia y nunca obedecen a nuestros deseos. Necesitan su espacio, su tiempo y su forma. Quince páginas puede ser insuficiente para contarla. O sobrarte doce de ellas. O encontrarte con que aún no es momento de contarla. Porque resulta que una parte de ellas pertenece a nosotros mismos y muchas veces se hace necesaria una madurez o unos conocimientos que no se tienen. Por eso a veces, los métodos para acortar lo que cuentas no funciona. O no te gusta. Porque esa frase o esa descripción tienen que ser escritos de esa manera y no hay más.

En los últimos cuatro años mis relatos han ido sujetos a una idea que se ha visto desarrollada con Princesa: escribir relatos a mi gusto de ideas inacabadas. Lo sé, Flavio y Ruth fue presentado a concurso pero era un relato con un año de vida que dio la casualidad que podía cumplir con los requisitos ;). Esa es mi actual norma: sólo mandar cosas que tenga escritas.

Cuando tienes una capacidad como la mía, de tener millones de ideas pululando por tu mente, se te acaba haciendo necesario tener cuadernos, blocs, folios o, actualmente, aplicaciones a mano para tomar nota y/o escribir. Cualquier cosa (personas, lugares, canciones,peliculas) puede encendernos la bombillita. Y nuestra cabeza suele estar llena de más cosas que pueden hacernos olvidar dichas ideas. Por eso eso urge plasmarlo antes de que tu despiste te lo borre.

Las ideas pueden ser fugaces o pueden ser una llama que te arde dentro, quemándote y haciéndote pensar en ella. Sientes que necesitas escribir sobre ella. Y es cuando pasa: se queda en un resumen, una anotación larga...o un relato.

He encontrado en el relato corto una herramienta de descubrimiento, con la que saber qué hay detrás del fogonazo. Si algo digno de contar, si todavía es el borrón de algo que poco a poco puede ir tomando forma o si se quedará en el fragmento de algo mayor que tienes o tendrás en mente.

Hasta este año, sólo he tratado con historias que no darían más de sí. Tal vez alguna escena, algún lugar, o un personajes o dos que puedan revivir en otras historias porque se amolden mejor. Es decir, he ido acumulando relatos que me sirven o han servido como referencia o base para otras historias... hasta ahora.

Los primeros fueron Pablo y Victor. Tenía pensado un Epílogo desde hace tiempo pero se acabó convirtiendo en un segundo relato corto. Una historia con dos partes.

Les tocó el turno a Eira y Casandra. Dos personajes sin mucha historia y una historia sin personajes definidos, a excepción de Victoria, que parte de otro personaje de mis relatos...

Y por último, Princesa. Un relato que ha ido evolucionando conmigo y me ha descubierto algo nuevo: el relato como herramienta de exploración. De experimentación, una vez sabes que la idea que se te ha ocurrido puede dar de sí para un relato... e incluso ser la semilla de un proyecto más grande.

Conforme he ido escribiendo y luego, reescribiendo el relato, me he dado cuenta de lo mucho que puede dar de sí la historia, se me han ocurrido un montón de ideas más e incluso he sido capaz de empezar a planificar la idea, además de saber qué fuentes tomar de referencia para darle más y mejor forma a la historia y todo su mundo.

Tanto es así, que he llegado a plantearme el seguir escribiendo la historia a partir de donde la dejé y convertirla del todo en el borrador de la novela.


Al fin y al cabo, algo así me sucede con la primera novela que escribí: estaba escribiendo la historia definitiva a partir de un borrador que escribí a mano hace muchos años e incluso algunos dibujos en plan cómic. La diferencia está en que siempre la tomé como una novela... era demasiado pequeña para tan siquiera conocer la diferencia entre los formatos posibles para una historia.

No sé si lo haré finalmente o primero prepararé mucho mejor la historia. Lo que sí sé qué haré con casi toda probabilidad, con esta y con otras historias... escribir esos pequeños fragmentos que he ido dejando en Novelando. Me he dado cuenta también, no sé si a consecuencia del proceso llevado con Princesa, que dichos textos breves sirven también para lo mismo. Creo que puede ser una buena práctica, tanto para orientar y conocer tu historia y tus personajes, como para ejercicios más concretos. Por ejemplo, desatascarte con alguna de tus historias.

Por ahora, estoy en standby. Para retomar otras actividades y para ir buscando, preparando y recopilando todo material posible y necesario para la historia. Novelas y algún que otro videojuego bastante fiel históricamente. Es posible que en próximas entradas hable de él y de otras referencias.

Y tal como dije, el próximo paso con respecto a Princesa, será escribir el relato de La Leyenda del Caballero Guardián. Sí, será relato en sí y no algo contado por Gina muy brevemente... No sé si lo publicaré pero me he dado cuenta que la historia de Godric me va ayudar mucho más de lo que creía y es muy necesario escribir toda su historia.

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