domingo, 23 de septiembre de 2012

Vínculos

Innermost by JaimerIbarra


-En serio... no estás bien de la cabeza
Reí a carcajadas
-¿Y tú me lo estás diciendo?-miré a mi alrededor con bastante elocuencia.
Estaba en casa de Fátima, tres días después de su boda para presentar mis disculpas por lo que ocurrió ese día. Se lo conté con todo lujo de detalles, sentadas en la mesa de su salón pero rodeadas de las cosas que estaba preparando para su viaje de luna de miel, con ambas maletas abiertas en mitad del lugar.
-¡Pero no es lo mismo, Eira! Dime la verdad ¿por qué no ha venido contigo? Está con él todavía ¿verdad?
-¿Quieres que sea sincera?-asintió enérgica-no lo sé, probablemente sí... o no.
-¡A eso me refiero Eira! Yo me acabo de casar con Carlos porque él me ama igual que yo a él y hemos...
-Y yo no estoy hablando de correspondencia... o de fidelidad... estoy hablando de otras cosas.
-Pero...
-Fati, sé que muchos estáis preocupados por mí... sobretodo por lo que he pasado estos últimos meses. Os entiendo... pero intentad entendedme a mí
-Es difícil, sobretodo para mí porque os quiero a las dos... y quiero lo mejor para vosotras.
-Lo sé... pero escúchame. Hay algo que he aprendido en los últimos meses... y es una idea que confirmé cuando la vi de nuevo: no quiero volver a pasar por esto. Quiero... quiero que siga en mi vida. Me da lo mismo cómo, no me importa si es cómo mi pareja o no. A mí me importa su felicidad más que cualquier otra cosa y si su felicidad está al lado de Héctor... no objetaré nada.
-Eso es lo que le dijiste...
-Sí, eso es lo que le expliqué... quiero que haga las cosas por ella misma... no por mí a costa de su propia felicidad
Justo en ese momento, llegó Carlos cargado de bolsas de la compra. Las dejó en la cocina, se llegó a saludarme y a bromear sobre mi ausencia en la boda, y después se volvió a colocar las cosas que había comprado.
-Yo no sé si podría hacer lo mismo que tú en la misma situación...
-Creéme Fati... lo harías. Pasa así cuando las personas te importan de verdad. Te mueres de los celos, sí... pero es mucho, muchísimo peor... cuando esa persona desaparece de tu vida-mi amiga ya sabía por dónde me iba dirigiendo con la conversación y me agarró de las manos porque sabía que aún me resultaba difícil hablar de ello-es... un infierno. Yo ya sabía que Casandra era importante para mí... pero como suelen decir... no sabes lo que tienes... hasta que lo pierdes
-Es muy triste pero siempre pasa
-Sí... y yo me he dado cuenta de que Casandra es imprescindible en mi vida-agaché un poco la cabeza-no te sabría decir un por qué... simplemente lo siento así. No sé si es por amor, si es porque somos amigas desde hace tiempo... no conozco un motivo concreto porque nunca he creído en las almas gemelas y no es algo que me haya pasado con nadie más. Pero... siento que siempre voy a estar unida a ella de alguna forma. Hay algo...-me apretó fuerte interrumpiéndome
-... que te hace sentirte unida a esa persona. Y sí, es algo inexplicable... pero existe. Es... como un vínculo... que no sé si existe antes de conocerla pero sí sé que se crea o se alimenta cuando estableces cualquier tipo de relación con esa persona. En vuestro caso con más motivo porque sois amigas desde hace mucho tiempo.
-Yo no podría haberlo definido mejor-me devolvió la sonrisa que le dedique-Casandra me ha dado mucho en estos años como amiga y me ha hecho crecer como persona. No puedo decir lo mismo de todo el mundo.
-Espero que yo entre en ese selecto grupo de personas-me dijo Fátima con burla.
-¿Tú que crees, boba? Todo el mundo aporta algo a nuestras vidas, deja una huella... pero no todo el mundo deja la misma. Ni siempre son cosas buenas.
Fátima asintió porque sabía a qué me refería.

Carlos preparó café y se sentó con nosotras. Le resumí los motivos por los que no había ido a la vida y después cambiamos a temas más insustanciales. Sólo cuando me despedí de ellos en la puerta, Fátima me volvió a preguntar.
-Entonces ¿sigues adelante?
-Ya conoces la respuesta... sí, siempre sí
-Aún cuando llegue el momento en que tengas que parar...
-Sí, sé que puede pasar... y no me quedará otra que bajar los brazos. Pero mis sentimientos no cambiarán. Siempre me va a seguir importando.
-No tienes remedio
-¿Alguna vez lo he tenido?
Le guiñé un ojo, me despedí deseándole buen viaje y me fui en el ascensor. Montada, me quedé pensando en mis propias palabras.

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