sábado, 22 de septiembre de 2012

La partida

Chessland by j-d-yao

Tenía diez años más que él y como muchos meses desde hacía muchos años, jugaban al ajedrez en aquel rinconcito lúgubre del bar mal iluminado. Él no deseaba jugar pero sabía que la única forma de que lo escuchase, era así, con el tablero entre ambos y una botella de ron a un lado y los vasos y las piezas que iban desapareciendo de la partida, a otro. Hoy además, estaba fumando tabaco negro.

-Bienvenido al mundo real del amor, pequeño-fue lo único que le dijo cuando le contó todo. Hizo una mueca ¿es que no se había enterado de nada?


-Hemos roto diciéndonos de todo y no nos soportamos ahora ¿eso es amor?-dijo incrédulo.


-¿Y qué puñetas crees que es el amor? ¿la caída de ojos de tu chica? ¿las flores? ¿los bombones? ¿un largo etcétera de más y más ñoñerías? Ves demasiadas películas-expulsó humo e hizo al fin su movimiento con el caballo-en las cuales sólo hablan del enamoramiento. Del encoñamiento y las mariconadas. Pero pocas (por no decir ninguna) te cuenta en qué consiste realmente el amor-adoptó una expresión lúgubre antes de contestar.


-¿Estás hablando en serio? Tratarnos... como nos hemos estado tratando últimamente... eso es odio, no amor. Así no se quieren las personas-Aaron se río a carcajadas y casi tira algunas de sus piezas negras cuando termina tosiendo.


-¿Y qué es el odio, si no lo opuesto al amor? Solo se odia cuando se ha querido antes con locura. Les separa una línea muy fina que se traspasa con mucha facilidad. Igual que dos personas que se odian, se pueden llegar a querer y desear, puede ocurrir a la inversa.


-Dímelo a mí...-murmuró Fabián, desviando la mirada hacia la botella con una expresión de profundo dolor. Se llenó su vaso hasta arriba y se bebió la mitad de un trago-...no sabes lo que me gustaría volver atrás y cambiar tantas cosas.


-Ese no es el camino pequeño, se hagan las cosas bien o mal nunca hay que arrepentirse de ellas. Las malas también te enseñan-señaló el tablero-¿qué es lo que has aprendido con el ajedrez?


Se quedó pensativo un momento, recordando las legendarias partidas (y palizas) que habían hecho en aquellos años.


-A tener paciencia... y pensar muy bien mis movimientos antes de hacerlos. A saber sacrificar pequeñas cosas por mayores y más importantes... o que el más insignificante, puede conseguir ganar una partida-el otro fue asintiendo conforme lo escuchaba


-Y cada una de las lecciones las has ido aprendiendo de cada error y de cada partida perdida ¿cierto? El ajedrez, como mucho juegos, es aplicable también a la vida-ahora fue a Fabián a quién le tocó reír después de hacer su movimiento.


-Pues me entero ahora... porque no he tenido paciencia, ni he sabido pensar muy bien lo que digo o hago antes de hacer las cosas...


-Y así te ha ido-le contestó el otro burlón-porque no terminas de desarrollar la mentalidad del ajedrecista


-Sabes que es imposible


-Sabes que es posible amoldarla a ese carácter que tienes, si te das las oportunidad.

Guardaron silencio y jugaron varios movimientos más, bebiendo la mitad de la botella antes de retomar la conversación, con unas palabras muy amargas de Fabián, que empezaba a notar el efecto del alcohol.
 

-Pues si es amor... es una mierda-Aaron se encendió otro cigarrillo.
-Te sientes culpable ¿verdad?


-Le he hecho demasiado daño... se merece...


-¿Algo mejor? Jajajajajajajaja-Fabián miró ceñudo cómo reía a carcajadas, cerca de un minuto, hasta que la tos volvió a interrumpirlo. -Perdona, perdona-carraspeó-¿me permites someterte a una pequeña prueba?-el chico se quedó con el peón en la mano unos segundos, lo colocó y asintió con la cabeza. Aaron se quedó mirando el tablero, no movió pero ya tenía planeada su siguiente jugada. Apuró su vaso, se acomodó en la silla y se rascó la barbilla.

-¿Quién fue la primera persona que te amó?


-¿Eh? No sé... ¿la primera chica con la que salí?


-¿No estás seguro?


-De lo que no estoy seguro es de si esa es la respuesta que busco


-Lo cierto es que no, no es esa... y sería raro que lo supieras, la verdad.


-No, me temo que no-sonrío Fabián sarcástico-así que ilumíname con tu sabiduría-ahora fue Aaron quién sonrío enseñando todos sus dientes.


-Eso haré-tomó aire-la respuesta es tu madre


-¿Mi madre?


-¿Quién si no? Creo que tendría que haber empezado con otra pregunta. ¿Cual es la diferencia entre querer a tu familia, a tu perro o a tu chica?


-Mi familia es mi familia, mi perro es mi mascota y...-Aaron movía la cabeza a un lado y otro-¿no?


-Estoy hablando de sentimientos, no de qué son ellos en tu vida porque eso ya lo sé-Fabián lo miró desconcertado-no lo sabes ¿verdad? La respuesta es que no hay ninguna diferencia.


Antes de continuar hablando, sirvió lo que quedaba de la botella en sus respectivos vasos y luego pidió otra. Después, soltó mucho humo por la boca. Fabián esperaba expectante.
 

-Escucha muy bien lo que te voy a decir porque es algo que realmente sabemos todos... pero olvidamos con suma facilidad. Si no lo hiciéramos, creo que la vida sería muy diferente y creo que no existiría casi nadie que dijera que el amor no existe. O que no dura para toda la vida.

“Nuestro primer amor, por decirlo de alguna manera, son realmente nuestros padres. Nuestra madre que nos tiene nueve meses en su vientre y nuestro padre, que cuida de ella y de nosotros hasta que somos capaces de depender de nosotros mismos. Nos aman y nos amarán toda su vida. Desde que somos un bebé chillón, llorón, llenos de arruguitas, siempre con hambre, despertándoles cada dos o tres horas, hasta que nos hacemos mayores. Momento en que a veces incluso los dejamos de lado, antes de independizarnos. Discutimos con ellos, desobedecemos e ignoramos sus consejos. Y pese a ello... nos seguirán queriendo. Hagamos lo que hagamos e incluso en la situaciones más complicadas... lo seguirán haciendo. Incluso cuando el amor que le profesan a su pareja... se apaga.”

-Todos sabemos lo que nos quieren nuestros padres pero no nos damos cuenta de la lección que nos están dando... esa que nos enseñan todos los días: el Amor de verdad, incondicional y que dura toda la vida, existe. Y existe aún con las discusiones, con los desplantes, con los defectos de cada uno de nosotros. Porque así es el amor

Fabián comprendió por qué había pedido una botella nueva porque bebió el vaso de un sólo trago antes de continuar hablando, con alguna lagrimilla asomando a sus ojos. Sus padres ya no seguían vivos.


-Al menos así es en general. Hay padres divorciados que, por puro egoísmo, usan a sus hijos como arma. Otros que los abandonan o los maltratan. O incluso los matan. Por suerte, en cambio, hay padres que no son biológicos pero los quieren incluso más... demostrando que la sangre no es esencial para querer a una persona.-guardó silencio y esta vez sí parecía parar o al menos, quería dejar a Fabián que reflexionara sobre ello y sobretodo, movió ficha, para seguir jugando la partida.


-Nunca lo había visto así pero... tienes razón. Sinceramente yo siempre había admirado a mis padres por llevar casados casi treinta años y que se quieran casi como el primer día.


-También, son un gran ejemplo... y discuten mucho ¿verdad?


-Sí... tienen unas broncas apoteósicas-dijo divertido


-Y siguen juntos... pero no los he tomado como ejemplo porque muchos matrimonios acaban también por sucumbir y son cada vez más.


-Porque olvidamos esa lección


-No, no es sólo que olvidemos esa lección... sí, es lo más importante, pero no es el único problema. Las relaciones se han estereotipado... ya te he dicho que veis muchas películas y leeis muchos libros insulsos romanticones. Por no hablar de las series o los culebrones. También basta con ver muchos programitas, reality show... que echan por la televisión. Tiemblo con sólo verlos


-Tampoco es para tanto


-No me digas que los ves-dijo Aaron enarcando una ceja


-A veces los veía... con ella-suspiró


-Pues lo que te decía, veis muchas cosas que no deberíais. Os comen demasiado la cabeza con cientos de ideas absurdas, estereotipos y topicazos.¿Qué no? Los hombres tenéis que ser unos príncipes azules, altos, guapos, rubios o morenos, con ojos claros, inteligentes y los mejores en la cama. Ellas, altas, delgadas, con un 90-60-90, muy listas y unas perfectas amas de casa. Unas Barbies. Por mucho que te quieras alejar de todo eso, cuando conocemos a una personas ¿no ocurre que acabamos por mentir? ¿por ser algo que no somos para caerles bien?


-Lo que se llama ligar


-Exacto, el noble arte del cortejo... y oye, no tiene nada de malo. El cortejo lo practicamos todos los animales de la Naturaleza. El problema es que el ser humano se ha olvidado de su naturaleza y se crea demasiadas expectativas al respecto. La idealización. El enamoramiento...


-....el encoñamiento-dijo Fabián con burla.


-O lo que otros conocen erróneamente como amor pero dudo que sea amor, porque el amor nunca es ciego. Y mucho menos tan soberanamente idiota. El amor es lo que se va descubriendo cuando sabemos ver el verdadero Yo de nuestra pareja. Cuando incluso nosotros mismos no temamos mostrarlo. En el momento en que empezamos a querer a la otra persona, con todo lo que tiene, bueno o malo... entonces sí se puede llamar amor.


-Entonces... quieres decir que ella no me...


-¡No hombre!-lo dijo con tal ímpetu que puso su alfil muy ruidosamente-vamos, eso creo. Con el tiempo, pequeño, y si lo intentáis, podréis seguir adelante. Si te quiere, pese a todo lo pasado y a tus defectos... sucederá y te recomendaría que la cuidaras mucho porque probablemente sea la de verdad.
 

-¿Y si no?


-Si no, está claro que no es tu chica, por más que te duela. Lo mejor es dejarla marchar y olvidarte de que tendrá que solucionar su problema si quiere ser feliz


-¿No es lo mejor?


-No, ese es el problema más grave de los que existen entorno a las relaciones de pareja. Porque es algo que se lleva arraigando desde hace mucho tiempo pero que está cobrando ahora unas dimensiones muy peligrosas.


-¿Te refieres a...?


-A lo que ibas a decir... “soy un cabrón, la he hecho de llorar, se merece algo mejor y es preferible que se vaya con otro”. ¿Verdad? Y si no lo piensas tú... lo pensará ella. Y como te digo, es otro gran error.
“Hay que aprender a comprender a las personas y a quererlas tal y como son. No somos perfectos y es imposible que estemos de acuerdo siempre. Existirán momentos en que no estemos bien del todo, que no estemos de buen humor y existirán cosas por las que discutir. Y esos conflictos no son malos, alimentan y hacen crecer la relación... además de conocer al otro. Muchas veces, nuestro enojo o nuestra frialdad en el trato con todo no es más que la consecuencia de una necesidad. Como se suele decir... cuando menos lo merezcamos... es cuando más necesitemos de un abrazo”


-Sin embargo, existe una tendencia desde hace tiempo a estigmatizar los conflictos hasta el punto de que no somos capaces de soportar nada. Y esto, como te digo, es algo muy peligroso porque tiene su origen... en la política. En segundo lugar, en la sociedad pero ésta ya está influenciada por lo que el político de turno haya dicho.
“La violencia de género existe, es una realidad triste, innegable y repugnante. Hay muchísimo hijo de puta suelto por el mundo. Sin embargo, a día de hoy se tiende a confundir todo con maltrato porque se han exagerado las cosas en exceso. A poco que se alce un poco la voz, se tenga una fuerte discusión... al primer conflicto... se bajan los brazos y se echa abajo el telón”
 

-Combina ambas cosas, el momento de decepción por no ser quiénes la otra persona espera que seamos y esa sensación de que no la estamos tratando como ella creen que se merecen. Nos convertimos en un monstruo de inmediato y deciden que lo mejor es buscarse las habichuelas por otro lado.


-Pero Aaron, nuestra situación... era insostenible...


-No te quito razón pequeñín pero es por todo lo que te he dicho y porque el ser humano es asquerosamente egoísta-Fabián gruñó-no te pongas así porque sabes que tengo razón. Pero déjame que termine. La solución sigue sin ser la que sugieres
“Esas personas están en su derecho de pensar así y de buscar si quieren a otra persona. A lo mejor con suerte, encuentran la adecuada. Pero hay muchísimas posibilidades de que no la encuentren y sí a una persona que le haga verdadero daño (porque ya sabemos que los más cabrones suelen ser los más hipócritamente galantes) o de que vuelvan a cometer el mismo error."


-Es lo que sucede cuando no se aprende. O incluso cuando no se educa y ahí no podemos hacer nada porque es algo que se debe aprender por uno mismo


-Me ha recordado... a lo que pasa últimamente también con los niños.


-Porque es exactamente lo mismo. Se han molestado en dar mucho bombo y platillo a los casos de niños y adolescentes que maltratan a sus padres o profesores o al revés, los que dan palizas a esos niños y adolescentes. Con lo que ahora, ni se les regaña, ni se les da un guantazo por miedo a ser denunciados... o por miedo a que se venguen y tomen represalias. Sin hablar de otros problemas que no vienen al caso


-Sí, ahora hay algunas generaciones de niños malcriados y maleducados que, como nadie les ha parado los pies, pues campan a sus anchas sin control.


-Eso es... en las relaciones personales, ocurre lo mismo. Pegar, no se debe de pegar nunca. Jamás. Pero se ha llegado al extremo de no poder discutir o no poder llevar la contraria a la otra persona. Hay mucha intolerancia... y miedo.

La partida iba llegando a su final, lo mismo que la botella


-Por eso... se ha perdido u olvidado lo que nos han enseñado nuestros padres ¿no?


-Si pusiéramos en una balanza todo lo que te he contado, tristemente pesa más al final lo malo, que lo bueno. Por eso se oye mucho lo de que amar a una persona no es suficiente para mantener una relación de pareja cuando en realidad, si nos esforzáramos... se podría con todo.

Una vez más, Aaron le ganó la partida a Fabián aunque gracias (o pese) a la conversación, llegó a acariciar la victoria durante algunos turnos. Recogieron las fichas, pagaron todo y salieron a la puerta, donde el hombre se encendió el último cigarrillo de la noche.


-¿Qué hago?


-Por ahora, no te queda más remedio que encomendarte al tiempo y a la distancia para que las cosas se normalicen entre vosotros dos. Os vendrá bien para pensar y reflexionar sobre lo que os ha pasado. Aprende de tus errores para no repetirlos y después ve olvídandolo. Los malos recuerdos no sirven para nada y si les das demasiado espacio... te atormentarán y mantendrán a un pasado... que ya ha quedado atrás.


-Lo sé...


-Claro que lo sabes, está muy reciente, por eso te he dicho que lo más importante... es el tiempo. Después, volvéis a reconstruir la relación poco a poco, con todo lo bueno. Y siendo conscientes de lo que sois y lo que no sois y lo más importantes: ahora sois dos. Como te he dicho antes ahí dentro, si funciona y sale adelante... cuídala, es para ti. Si no, pues dejala ir...


-¿Aunque sea muy duro?


-Aunque lo veas como la peor decisión de tu vida... pero si esa chica no es capaz de quererte tal y como eres... entonces es que no merece tanto la pena.


-Ya veo... no tengo más opciones que ser paciente


-Para ti es muy amargo... pero la espera puede merecerte la pena, pequeño.

Se terminó su cigarrillo y se despidieron, con una última palabra de ánimo. Esperaba que para la próxima ocasión, Fabían trayera buenas noticias y por qué... le ganara de una vez al ajedrez.

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