miércoles, 8 de febrero de 2012

Passion






-¿Te animas o qué?
No, no podía. O más bien no debía. No sabía si era por la playa (siempre esa playa) o por la ciudad (siempre Cádiz) o por la brillante y gran luna llena que las bañaba de luz, igual que lo hacía el agua con Casandra. Pero la chica estaba bellísima, radiante y si entraba...
-¡Venga! Está templada, da gusto estar aquí.
Seguía clavada en la orilla viendo ahora cómo Casandra se acercaba, le cogía suavemente de la mano y tiraba de ella. No, no tiraba, se estaba dejando llevar hasta que el agua les llegara a la cintura.
-No está mal ¿verdad?
Casandra tenía los ojos vidriosos, ya fuera por la felicidad que sentía o por todo lo que había bebido esa noche. No había bebido tanto pero sí lo bastante como para inhibirse. Para olvidarse de su timidez, quitarse la ropa y meterse en el agua. Llevaba un biquini debajo...que dejaba poco a la imaginación. Con el agua además, se veía todo lo que el biquini no cubría. Y Eira empezaba a pensar que dejaría ser responsable de sus actos.
Casandra de hecho posó sus manos en su cintura cuando una pequeña ola las sorprendió. Aquel contacto que, pese a que llevaba puesta la ropa, notó como si hubiera sido directamente en su piel, terminó con lo poco que quedaba de su autocontrol. Sabía que se arrepentiría a la mañana siguiente cuando se levantaran pero deseaba hacerlo.

Atrapó su boca con ansiedad, sorprendiendo a Casandra, que se aferró aún más a ella para no caerse. Eira cerraba con fuerza los ojos, no quería ver la expresión de Casandra, porque se la imaginaba asustada. Pese al tiempo que llevaban en el que parecían algo más que amigas, nunca habían tenido más que los roces justos. Y siempre con el consentimiento de ella.

Sin embargo, Casandra pasó sus brazos por su cintura rodeándola y la correspondió. Eira la imitó para pegar su cuerpo a ella. Subió su mano hasta el cierre del biquini.
-Eres una hija de puta-le dijo al oído.
-¿Por qué?
-Porque has vuelto a emborracharme con la intención de que me olvide de lo que vas hacer ahora mismo.
-Sí, soy culpable ¿hay algún problema con eso?
Como toda respuesta, Casandra le despojó de su camiseta, dejó que la corriente la llevara a donde quisiera y posó sus labios en su clavícula.
-No quiero olvidar nada de lo que ocurra esta noche.
La miraba a los ojos con intensidad y a Eira le temblaron las piernas.
-¿Estás segura?
-Completamente
La sonrisa que le dedicó le bastó para convencerse de que al menos, estaba dispuesta a seguir con otra más de sus locuras.
-Si quieres que sea inolvidable...tus deseos son órdenes para mí, princesa.
Y la volvió a besar, deshaciéndose de la parte superior del biquini y abrazándola con fuerza. No sabía cómo acabaría la noche pero con sentir su calor tan cerca, ya le bastaba para sentirse feliz y plena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios serán moderados a partir de ahora, sean pacientes si no lo ven publicados de inmediato.Rogaría no hacer demasiado spam en los mensajes, ni insultos, ni groserías, etc, etc. Por lo demás, todos los comentarios serán bienvenidos y muy agradecidos por servidora :D