jueves, 7 de julio de 2011

Daemon




Frustración,

Eso es lo que últimamente siento. Cada vez con más frecuencia desde que el mundo está del revés. O tal vez siempre ha sido así y lo único que pasa es que nos cuesta entenderlo. A mí me cuesta entenderlo.

Nos enseñan desde que somos pequeños el valor de la bondad y el precio de la maldad pero cuando salimos al mundo nos damos de bruces con él. Primero porque no todo es blanco y negro. Son los matices y la relatividad los que conforman el mundo. Y segundo porque gracias a esos matices te preguntas: ¿dónde está la bondad?, ¿por qué es la maldad la que cada día se abre más paso?, ¿cómo es posible que haya personas que tengan amigos hasta en el infierno, incluso después de años y años pateando la amistad todo lo que puede y más?, ¿cómo es posible que se les premie con cariño a aquellos que se aprovechan de los demás?, ¿tan gilipollas somos de aguantarlos?

Muchas veces pienso en lo que escribió Rowling en uno de los libros de Harry Potter, a cuenta de los matices de cada uno: lo que nos define son nuestros actos. Bonita frase si no fuera porque últimamente por desgracia ni eso sirve. Maldades que quedan impunes con una sola sonrisa de hipocresía (la nueva moda últimamente) llena de conveniencias que algún día saldrán a flote, y tal vez entonces, sólo entonces... se recapacitará.
Errores que no se pueden cometer y cuestan ser perdonados. Cambian todo irremediablemente a pesar de ser sólo un error. ¿O estamos tan acostumbrados a que otros actúen por motivos ocultos que somos incapaces de concebir que alguien haga daño sin intención?

Y así me acabo viendo una y otra vez en el mismo punto. En ese desde dónde veo que hay personas que consiguen sus objetivos con toda clase de artimañas y siguen adelante, mientras tú te hundes más. Dónde ves alejarse a muchas personas a las que has regalado momentos grandes de tu vida, con las que has compartido tantas cosas... y se van sin saber muy bien por qué. A veces simplemente porque los caminos se acaban por separar. A veces lo hacen tras un inmerecido desplante tras desplante. Heridas gratuitas de las que más marcan. Con el tiempo le puedes encontrar explicación... otras veces no.
A veces esos dos tipos de personas acaban o siguen juntas en amistad... y entonces es cuando te preguntas en que mierda de mundo vivimos.

Entonces es cuando me pregunto ¿y ahora qué?
Cuando por más que hagas
Por más que seas tú misma todo lo que puedas.
Por más que intente estar a la altura
Y pedir perdón cuando no puedes y fallas
No sirve de nada
Da igual cómo lo hagas el resultado es el mismo

En ese momento miro y me pregunto ¿tendré que ser más hija de puta? Pasar de ser un angelito a un demonio en este mundo de masoquistas?¿es eso lo que se valora? 

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