martes, 9 de noviembre de 2010

Ciudades cambiantes

A paso más lento que semanas atrás, he retomado una historia (con aspiraciones a novela) que lleva tiempo escrita. Desde que era pequeña, hace unos nueve o diez años. Una historia sencilla que llevo deseando reescribir entera desde hace unos tres o cuatro años pero entre la carrera, otras historias y relatos y por motivos personales, la he ido dejando hasta que por fin, casi finalizada la carrera, la he retomado. Y espero y deseo que para finalizarla de una vez.

Es una historia con la que estoy disfrutando porque conozco bien los personajes que cree e incluso conozco la historia puesto que es la segunda vez que la reescribo: la escribí en su día a mano, la pasé a ordenador (momento en que aproveché para corregir y añadir o quitar cosas) y actualmente, está es la tercera vez que la escribo entera.
Ni más ni menos porque soy una gran perfeccionista y porque a pesar de haberla escrito dos veces (e incluso dibujé una especie de cómic) nunca la llegué a ambientar adecuadamente. Es increíble que me resultara más sencillo, siendo tan pequeña, desarrollar la historia en una ciudad inventada por mí, con unas pocas localizaciones que me sirvieron. Pero no eran nada concretos.

Ahora he decidido que esa ciudad sea mi propia ciudad, Málaga. Mejor escenario no hay que la ciudad que mejor conoces. Tendría más mérito si fuera capaz de seguir fiel a la historia original y desarrollar aún más esa ciudad que me inventé entonces pero esta historia es para mí especial, por ser la primera que escribí porque después de ella, vinieron todas las demás. Había escrito en más ocasiones muchos relatos pero siempre relacionados con las redacciones que me mandaban en el colegio. También dibujaba mucho. Sólo con ésta, decidí sentarme y escribir sin más motivación que el gusto de hacerlo, de inventarme la historia. Es la primera que además, tengo terminada y a la que más tiempo le he dedicado. Pequeños periodos a lo largo de los años. Hasta el punto de que la conozco tan bien que no me resulta complicado escribirla una vez más y definitivamente.
Málaga entonces es un marco inmejorable, sobretodo por la naturaleza de la historia. Es mi ciudad natal, la conozco como a ninguna otra y es una oportunidad para dar a conocer una cara diferente de la ciudad, con sus defectos y virtudes. Como todo.

Así pues, me lanzo de vez en cuando a las calles de la ciudad para elegir lugares apropiados para la historia y es toda una experiencia, porque voy descubriendo nuevos rincones de la misma donde aún no han llegado los efectos de las obras del metro.

Precisamente, hace unas semanas me daba cuenta de que tengo un pequeño dilema. Se suele decir que los escritores deben ser lo más fieles posibles a la realidad cuando la utilizan para sus historias. Algo que se le critica por ejemplo a Dan Brown, no te puedes dedicar a desarrollar tus historias (tengan o no poco de reales) en ciudades que existen pero que en tus descripciones demuestras una completa ignorancia de las mismas. Una ignorancia a veces insultante.
Desgraciadamente puedo verme, sin quererlo, en la misma situación que el propio Dan Brown. Como habré comentado en otras ocasiones en este blog, con esta crisis es muy fácil ver cómo las tiendas de la ciudad van cerrando dando paso a otros negocios o sencillamente dejando abandonado el local. Comentaba de hecho que resultaba sorprendente la velocidad de cierre y apertura de algunos locales en el casco histórico de la ciudad. Y ahora que llevas una historia hacia delante, esto me resulta... problemático.




La óptica de la imagen sustituyó hace muy poquito a una chocolatería que según dice mi madre, parece que han trasladado a otra calle y en un local más pequeño. Me sorprendió porque recordaba que pocas semanas antes de ver la óptica, juraría haber visto abierta la chocolatería. Sobretodo porque está en una zona donde paso con frecuencia.
Mi padre dice que aunque haya crisis hay quienes prueban a abrir un nuevo negocio en el centro porque es una zona muy buena, probablemente de las mejores en toda la ciudad. Que por eso hay tanta rapidez en los cambios de negocio (sobretodo sin meter a los chinos).

Las tiendas son parte de la estampa de la ciudad y por ende, parte de mi historia. El hecho de que cambien con tanta frecuencia me traen un pequeño quebradero de cabeza más, además de las obras que vienen y van por la ciudad (sean del metro o no) que hacen que su estampa sea demasiado cambiante para mi gusto.

Tengo claro que la Málaga de hoy en día no es la misma que la de hace nueve años, cuando empecé esta historia. Todo cambia y evoluciona. Sin embargo, a día de hoy la ciudad está cambiando a una velocidad que hará que dentro de tres o cuatro años, haya cambiado como si hubieran pasado otros nueve más.

Y mi dilema es: ¿qué ciudad es la más adecuada para la historia? ¿la de hace nueve años? ¿la de hace tres o cinco años para dejarla en un término medio? ¿o la de ahora? Si elijo la de ahora me encontraré con que la ciudad que se vaya desarrollando en mi historia empiece a alejarse demasiado rápido de la ciudad que congelé (con fotografías y anotaciones) en el momento en que la ví. Y al final, tenga que acabar improvisando más de la cuenta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios serán moderados a partir de ahora, sean pacientes si no lo ven publicados de inmediato.Rogaría no hacer demasiado spam en los mensajes, ni insultos, ni groserías, etc, etc. Por lo demás, todos los comentarios serán bienvenidos y muy agradecidos por servidora :D