miércoles, 28 de octubre de 2009

Crónica de una batalla perdida (Ángeles y demonios)

Habrá preferido publicar esto con una imagen acorde y que incluso estaba preparando pero mi portátil se quedó siniestro total y pasará un tiempo hasta que vuelva a tener todas mis cosas a mano. El texto está pasado a ordenador con un teclado cuya barra de espacio me odia así que pido disculpas de antemano por los errores que pueda haber V_V.





Me gustaría saber que es aquello que en el momento exacto de nuestras vidas,cuando el castillo de naipes que son tus sueños se está hundiendo, casi sin darte cuenta,vuelves a empezar. El momento más inesperado. El perfecto.
¿Es Dios? ¿El azar? ¿El destino? No lo sé. Tal vez solo sea instinto de supervivencia. Ganas de vivir. O un poco de masoquismo. Porque cimientas tus nuevas ilusiones a pesar de que las viejas se han hundido en mierda y barro. Empiezas a reconstruir sobre las ruinas de tus energías y esfuerzos invertidos. Consumidos. El desgaste físico y mental en lo que tenías fe.En la creencia de que lo imposible es posible. El sentimiento que te nutre y crea fuerzas de la nada es vencido... por todo. Por el fluir de la propia vida. De ese mundo que no se para por nadie.De la confluencia de diferentes y variados caminos. Es así cómo conocemos a las personas.

Ese contacto con otros seres consigue muchas veces impulsar ese cambio. Hay personas que por simplemente ser como son, te hacen valorar que la vida merecela pena. Hay ángeles que en pocas horas y muchos minutos te enseñan que la felicidad está en las pequeñas cosas de la vida. En los detalles. En una sonrisa.En un abrazo.

Pero también hay demonios. Los demonios interiores y los demonios físicos. Con ojos y sonrisa fria. De rostro angelical y con capacidad para destruir sin que te des cuenta. Son huracanes que arrasan con todo lo que encuentran. Son destructores de ilusiones y sueños que incapaces de cumplir los suyos o demasiado cobardes para luchar por hacerlos realidad, deciden acabar con los de los demás, consiguiendo así sentirse especiales. Mejor que nadie. Superior al que tiene al lado, seas tú o su mejor amigo. Porque no mira más que por sí mismo.
Y duele ver cómo siempre consiguen salirse con la suya tan impunemente, coleccionistas de almas desahuciadas que no han encontrado esa pequeña luz que siempre hay en la vida o ilusos que no han visto el cuchillo hasta que les estaba desgarrando la piel. Porque son maestros en el arte del silencio. De asestar el golpe donde más duele y que casi no lo sientas. Expertos en tegiversar la realidad, de la manipulación a los más débiles que ellos, de envenenar sutilmente con palabras que lanzan como cuchillas... y de sonreirte con descaro mientras lo hacen.

Reptiles que con conocer uno solo, puede ser un auténtico infierno porque muchos ni siquiera los descubres hasta que es demasiado tarde. Cuando tu confianza la ha mandado al fuego y los recuerdos de experiencias compartidas se han disuelto en todas y cada unade las mentiras, nadando en las turbias aguas de sus verdaderas intenciones.
A veces esa confianza trae consecuencias inesperadas. Puede llegar a ser uno de los grandes motivos por los que tus ilusiones se han ido al traste y se han hundido en la misma mierda que ellos producen y con la que atrapan a los demás. Porque aunque tú eres el principal responsable de tus errores, no es una leyenda que quién te odia ponga un grano de arena en la bola de tu fracaso.Algunas veces, el error radica (tu peor error) en conocer al mismisimo diablo y no saberlo.

En un mundo tan superficial, donde las apariencias importan (y engañan) y donde reina el prejuicio (todos somos etiquetados por todos), hay quienes se sienten en su salsa. Resulta más fácil hacer daño y llegar a destruir masivamente de una sola vez.
Yo pequé de ingenua y fui víctima. Aún con heridas graves, podría haber seguido luchando por lo mío, pero cuando las fuerzas fallan y no desconoces de donde te caen los golpes, no hay otra que parar. Cuando el castillo se ha caido, lo mejor es esperar y volver a empezar a construirlo. Siempre es mejor olvidar y empezar de cero. Duele hacerlo. Y lloras. Porque ves que mucho de lo que has dado, ni te es devuelto, ni te ha merecido la pena.Nadie suda sangre por la nada pero es preferible llorar por todo lo perdido, por el fracaso... que derramar lágrimas por quien probablemente no las merece. Mucho menos si a conciencia te las ha provocado.

Y es justo cuando estas recogiendo tus pedazos que el batir de las alas de una mariposa te hace ver otra razón por la que vivir, por la que luchar. Hallas las energías para no dejarte destruir más, ni envenenarte. Para defender lo que sigue siendo tuyo y te pertenece. Por seguir siendo quien eres y dejar a aquellos que te quieren devorar, hundirse en su propia basura. Tú solo tienes que echarte a volar cuando la luz vuelve a tu vida. Cuando te puedes poner de nuevo en pie.

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Cuánto me hubiera gustado haber tenido más recompensa en tanto empeño por ser parte de tu vida. Y sólo he conseguido cometer un error tras otro, sin saber tan siquiera si mereció la pena o si merecías cada una de mis lágrimas. Te has convertido en una herida más en mi corazón. Pero me alegro de que aunque nunca tuve fe, me puedo volver a levantar e ir alejándote de mi alma.


Al fin y al cabo....siempre hay milagros.


Siempre hay sonrisas por descubrir

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