martes, 20 de junio de 2017

Mujeres del Medievo: La Kahina

Para el relato de #LaOtraFantasíaMedieval me estuve leyendo -o al menos lo empecé- un libro llamado Breve Historia de Al-Andalus donde se hablaba brevemente de una terrible reina guerrera bereber y me dije que cuando pudiera, buscaría más información sobre ella. Si encontraba la suficiente, pues la traería a este espacio.

He tirado de distintas fuentes para escribir sobre ella pero es posible que haya algunos errores, especialmente con ciertas nominaciones, pido disculpas de antemano


Su nombre era Dihia, Dhabba o Dahia. Pertenecía a una familia noble bereber de la tribu jetava y todas las versiones coinciden en que eran una mujer guerrera que a la edad (aproximada) de 65 años lideró un ejército con las tribus bereberes y algunos bizantinos contra los árabes de Damasco, a cuyo frente estaba el emir Hassán.

Para entender un poco el contexto, en plena expansión, Damasco envía a sus ejército para conquistar y convertir al islam todo lo que era el Norte de África. Consiguen conquistar bastiones bereberes y binzatinos pero las cosas se complican al llegar a Kusayla donde empezamos a saber de Dahia. Al parecer, según he leído en uno de los enlaces que he leído, Kusayla se había convertido al islam y se unió en principio a los árabes para expulsar a los bizantinos. Los árabes no cumplen con su parte del trato y los bereberes no aceptan un califa lejano y desconocido. Es el momento en que nombran reina a Dahia, llamada La Kahina -la hechicera- porque se creía que su talento estratega para anticiparse a los movimientos del enemigo se debía a sus poderes. Sucedió al anterior líder bereber. 

Escultura de La Kahina en Argelia
Obtuvo varias grandes victorias, haciendo retroceder a Hassán hasta la misma frontera con Egipto

Sin embargo, a Hassán le llegaron refuerzos y derrotó finalmente a La Kahina. Creyendo que serían invadidos por las riquezas de sus tierras agrícolas cuando Hassán tomo Cartago, La Kahina y sus hombres optaron por quemar las tierras. Los cultivadores se negaron a esto y la abandonaron. Por si fuera poco, fue traicionada por uno de los suyos que filtraba sus movimientos a los árabes.

Hay diferentes versiones de cómo fue su muerte: en combate en una última batalla, se suicidó con veneno al ser capturada o fue decapitada y su cabeza enviada a Damasco. Se dice que en la vigila del último combate pidió a sus dos hijos que se aliaran con los vencedores: de esta manera, una vez convertidos al islam, Hassán nombró al mayor gobernador del Aurés y al otro jefe de las milicias jetava.

Toda la información la podéis encontrar en los enlaces que paso a continuación.

Entrada de wikipedia
Nueva Tribuna
Páginas árabes


miércoles, 31 de mayo de 2017

Las Tierras Blancas-Ana González Duque

Este era un comentario que tenía pendiente desde que terminé de leer la bilogía pero que decidí de atrasar en cuánto me incorporé al proyecto de Adopta una Autora. Si no sabes de qué estoy hablando, podéis pasaros por mi primer post sobre el proyecto donde además os hablo de la autora detrás de estas dos novelas, Ana Gonzalez Duque.

Leyendas de la tierra limite, Las Tierras Blancas, Ana González Duque
Leyendas de la Tierra Límite 1: Las Tierras Blancas
332 páginas
Año de publicación: 2014
Autoedición 

martes, 9 de mayo de 2017

#LaOtraFantasíaMedieval: notas de la escritora

Ya hace algún tiempo que Laura, la organizadora de la antología, nos pidió que contásemos cómo fue el proceso de escritura del relato. Aquí podéis ver algunos de esos procesos y en esta entrada, hablaré de cómo fue el mío

Ya di unas pequeñas pinceladas cuando hablé de la Antología en el blog y lo cierto es que prácticamente mantuve esas dos ideas que tenía ya entonces. Si acaso que el personaje de mi primera novela de fantasía pues no es exactamente el villano o el mal a enfrentar...

Ilustración de Grimdreamart

Forma de trabajar: perfilando el método wendy o explorador


El primer punto que tengo en cuenta pues la forma en que he trabajado el relato ha influido en su desarrollo y en que fuera de las últimas en entregar el relato xD.

No me quiero enrollar con ello porque para eso escribo otro artículo, pero llevo tiempo trabajando en mi mejor manera de trabajar escribiendo mezclando la brújula y el mapa. Más o menos ya empiezo a tener algo más definido o las ideas más claras, algo con lo que me ayudó precisamente este relato. Sé qué me conviene, qué hago bien o qué hago mal. Por ejemplo, dediqué demasiado tiempo para buscar información de diferente índole cuando más de la mitad no la tuve en cuenta y la otra... pues provocó que el relato empezara a ocuparme casi el doble del límite máximo de palabras.

Vamos, que aprendí bien lo que es saber dónde recortar y cómo. Lo bueno es que anoté todas las ideas importantes porque me da para escribir otro relato continuando la historia, por lo menos. Lo malo, como he dicho, es que hizo que tardase más en terminar y entregar el relato pues suponía reescribir bastante cosas para que todo encajase mejor. Por no hablar de otros cambios que fui introduciendo en el relato, como el punto de vista desde el que narraría la historia o el cambio de sexo de unos de los personajes...


Las personitas que hacen cosas en la historia 

Isidora: la cazadora


Muy rara vez me pasa ya, que cuando quiero escribir una historia tenga en mente tantos datos de un personaje. Casi siempre, tengo una idea vaga de lo que quiero que sea el personaje o los personajes. Y casi nunca tengo un nombre, con lo que lo primero que suelo hacer antes de ponerme a escribir es hacerme una pequeña lista de nombres posibles. Suele ser muy útil y con este relato lo hice, para el resto de personajes porque para la que quería que fuese mi protagonista, tenía muy claro cómo se iba a llamar e incluso a qué se iba a dedicar.

Supongo que esto es porque tenía claro que quería trabajar con algo diferente, quería una guerrera o una luchadora corriente, nada de una caballero o similares. En un principio la planteé como mercenaria pero conforme fui desarrollando la historia, fui perfilándola a algo más concreto, una cazadora de monstruos.

En cuanto a su desarrollo, tenía en mente una escena desde primera hora que luego fui modificando o evolucionando a otra bastante más diferente pero que mantiene su esencia: estamos en una aldea o en un pueblo pequeñito en el que han contratado a una mujer a la que deben de buscar en la casita que le han alquilado. Quién va a buscarla es un niño o niña pequeño, por aquello de la impresión que pueda producirle la mujer.

Nunca llegué a escribir la escena tal cual tenía en mi cabeza pero a partir de trabajarla, adaptándola a otras escenas y situaciones (en cada uno de los borradores que hice) que fui perfilando rasgos del personaje. Mi objetivo era intentar no llevarla a los extremos típicos, ni una chica buena normal, ni tampoco una chica mala o demasiado gris. La clave creo que ha estado en los matices que le he ido dando en el relato, las pinceladas. Espero haberlo conseguido.


Kike: el ¿aprendiz? que antes era aprendiza y la narración en primera persona.


Salvo que lo tenga claro de primera hora, normalmente empiezo el primer borrador de la historia con una tercera persona omnipresente hasta el momento en que sepa qué es lo mejor. Es posible que lo sepa pronto y corte de inmediato el primer borrador o en el momento en que lo sé, cambie el narrador, dejando la nota de turno para saberlo; pero esto sirve normalmente para algo muy importante a la hora de escribir, que es el arrancar de una vez a escribir

En el caso de Ojos desde el cementerio, empecé así y luego fui variando: usar la tercera persona con diferentes PoV, esto mismo pero con la primera persona (influenciada por una de las últimas historias en las que había estado trabajando) y por último, narración en primera persona desde un mismo PoV. En el caso del resultado final, es Kike quién narra. En otras versiones anteriores, Kike era una chica llamada Sara.

¿Y por qué este cambio? Bien, intentando no contar mucho, Sara era una chica adolescente que deseaba ser una guerrera a toda costa y bueno, tenía claro que Isidora podía ser algo así como su maestra. El cómo se va dando esto lo sabréis por el relato, pero en el momento en que hice el corte y confección del relato, pensé que sobre esto que es un poco tropo: el aprendiz y su maestro, que casi siempre suele ser un chico y un hombre y por lo general, para subvertirlo, tiramos a chica y mujer. Esto no es una crítica a esta última opción, de hecho no hay suficientes maestras-aprendizas pero pensé en que para la esencia de la antología, no sería mal plan probar con un aprendiz y una maestra, que creo que no se ve tanto... o por lo menos, que esté bien desarrollado. ¿Por qué un chaval no va a aprender de una mujer e incluso sentir admiración por ella?

En lo que es el “cambio de sexo” no tuve ningún problema pues el personaje de Sara estaba siendo desarrollado correctamente. Es de hecho una manera de saber si tu personaje femenino está bien creado, solo que yo he seguido trabajando con Kike. La clave ha estado además en no cambiar nada (Kike es tan torpe con las armas y tan apasionado como lo era Sara) y en seguir con las mismas ideas de desarrollo que tenía planeadas para Sara a lo largo de todo el relato.

Lo que me podía dar problemas, claro, era el que pudiera introducir machismo inconsciente al establecer la relación entre él e Isidora, o que la narración sea en primera persona desde su punto de vista. Es algo en lo que es muy fácil caer sin darte cuenta. Igual que en otros estereotipos dañinos de los que voy a hablar a continuación.

El mundo donde pasa todo



Los zazanes y la diversidad racial en nuestras historias


Algo que creo haber reivindicado otras veces, es una fantasía que se salga de lo habitual, en mi caso hacer una que esté más ligada a mi propia cultura, en concreto, siendo medievo, la hispano-musulmana, que es de la que he partido para crear a los zazanes.

Tiene su lógica, claro. Pero hay otro motivo por el que he querido incluirlos, al igual que otras razas y culturas, y es algo en lo que llevo pensando desde hace unos años. Desde la última vez que estuve trabajando en Princesa con textos sueltos.

Y tiene que ver con otro aspecto de la representación diversa y de minorías, que en este caso yo lo enfoco en que tendemos a usar criaturas que muchas veces tienen rasgos muy humanos (físicos y culturales) pero muy pocas veces introducimos variedad racial en las criaturas humanas. O desde luego, no suele ser muy notable... (y yo he sido la primera en caer en esto)

Lo que quiero decir, es que tenemos o hemos tenido razas, culturas, etnias... suficientes para crear un mundo diverso e igual de maravilloso que si los humanos conviven con elfos o enanos. Y ojo, a mí me encantan estas criaturas, tanto las que ya existen como inventarlas. Pero si vamos a inventar criaturas que al final son muy semejantes a nosotros -es un debate que he visto en las últimas semanas y me daría para artículo-pues ¿por qué no aprovechar mejor lo que ya tenemos y conocemos?

Que no os pueda la pereza, ni el miedo a hacerlo mal. Por experiencia con este relato, tiene un poco de más trabajo porque tienes que intentar no ser racista u ofensivo gratuitamente. Cambié varias veces algunas frases del texto para que quedasen claras las intenciones. El rechazo o la aversión que les despiertan, tienen su razón de ser y muchas veces, será algo mutuo, propio de quienes se han enfrentado anteriormente en guerras.


Los shayatin


Decía al principio que Cascos de Sangre (el apodo del personaje que saqué de mi otra novela) no es el centro de la trama, simplemente lo utilizo para echar más leña al fuego y enlazar con los próximos episodios de la historia

Quiénes traerán de cabeza a Isidora y compañía son los que he decidido llamar shaitan/shayatin, La elección es intencionada, sí, aunque lo cierto es que me convenció el usarlo en los borradores del relato. Necesitaba un nombre con el que distinguirlo de bestias y monstruos comunes y no quería recurrir al manido demonio o similares. Nada de lo que encontré en principio me convenció, ni tampoco me dio la cabeza para inventa un término y me decidí por algo sencillo.

Dentro de este grupo, se encontrarían mis guilan, los principales protagonistas de este relato. Como es natural, no puedo revelaros nada más, pero como pista, no me he separado demasiado de las características originales.

Busqué por cierto a más seres que pudiera introducir pero para acortar palabras y no complicarme la vida, los descarté.


La inspiración para Roca y el templo


Leyendo un poco para documentarme o para refrescar lo que ya sabía, di de casualidad con un lugar que pese a lo cerquita que me pilla, no conocía hasta ese momento: el antiguo poblado de Bobastro. Me gustó demasiado como para no tomarlo de referencia para crear el escenario donde se desarrollaría el relato. Lógicamente hay mucho de inventiva, pero todo lo relacionado con la cantera de piedra arenisca y el templo sobre todo, viene de Bobastro

Sobre las armas a utilizar y descartar la espada como principal


Se comentó por twitter una o dos veces y tanto Rocío como Lulu lo comentan en sus respectivas entradas, el cómo han decidido que sus personajes llevan armas que no son las típicas espadas o arco y flecha. En mi caso, me gustan las espadas pero siguiendo una reflexión parecida, siguiendo la línea de lo que comentaba arriba sobre Isidora, decidí que su pprincipal arma no fuera una espada, si no un martillo o martillo ligero.


Del manual de D&D

Me gusta el manual de Dungeons&Dragons porque la sección sobre armas está bien ilustrada y me pareció atractiva cuando empecé a buscar algo para mi protagonista. No sólo eso, si no que manejo la idea de que siendo una mercenaria un tanto errante o viajera, veía más apropiado que cargase con un equipo ligero y manejable. Por no hablar de más económico.

Confieso, eso sí, que en la historia existe una espada. Concretamente, de las que busqué, una jineta nazarí. El por qué no la usa y que hay detrás de ella será algo que cuente en próximos relatos.


Luego, por supuesto, la mayoría de personajes que salen en el relato, creo que ninguno usa espada si no que utilizan armas más acordes a lo que son. O al menos eso procuré, es posible que se me colase algo y deba corregirlo xD.

Creo que no me queda nada más por añadir, o al menos nada que no sea ya incurrir en unos buenos spoilers y prefiero esperar a que leáis el relato.


martes, 18 de abril de 2017

Tokyo Ghoul: primera temporada

Hace unas semanas os hablaba del gul y de cómo introducirlo en vuestras historias y hoy he decidido hablar de una de las series que lo utilizan como figura base.

Es un comentario que me ha costado hacer porque resulta ser una serie que me provoca sentimientos encontrados: por un lado tiene algunas cosas por las que merece la pena echar un rato y mirarte al menos la primera temporada; por otro, en otros aspectos es tan sumamente mala que entenderé si alguien no es capaz de terminar de verla o no pasar de los primeros episodios. El motivo, que os lo explicaré al final, puede ser que no os sorprenda mucho...

Imagen que aparece en el ending de la serie. Captura propia


martes, 28 de marzo de 2017

Adopta una autora: Ana Gonzalez Duque


Hoy toca hablaros de otro proyecto en el que he decidido participar finalmente y qué es lo que voy a hacer yo: Adopta una autora.

¿Qué es Adopta una autora? Es un proyecto que tiene como fin, tal y como indica su nombre, la adopción de una autora a nuestra elección con el objetivo de hablar de esa persona y su obra durante un periodo de tiempo definido. Si os puede interesar hacer algo así, podéis pasaros por el blog del proyecto para enteraros bien de qué va y a que autoras podéis adoptar.

Mi autora adoptada es Ana Gonzalez Duque, a la que he mencionado a veces en este blog pero hoy quiero que la conozcáis un poco mejor.